Alfoz de Salamanca


Alba de Tormes, Ledesma y Peñaranda de Bracamonte, antiguos condados y ducados

 

Al Norte y al Este de la provincia de Salamanca, rodeando la propia capital, nos encontramos con tres comarcas llamadas como sus cabeceras, Ledesma, Alba de Tormes y Peñaranda de Bracamonte.

 

Las tres ciudades señoriales, las tres cabezas de sus tierras, las tres declaradas Patrimonio Histórico-Artistico  y aquí  terminan las similitudes entre ellas.

 

Sus paisajes, entre las dehesas del oeste del campo de Ledesma hasta el oriente del campo de Alba y Peñaranda se van haciendo paisajes castellanos, de orografía plana, de impacto en su plenitud de paisaje de horizonte, de tierra cultivada de trigo y patata.

 

El toro, señor del centro charro va dejando paso a las tierras, hoy extensivas de labor. Es la Castilla despoblada del porte de los árboles, no por gusto, sino por que estás tierras eran más benignas para el cultivo.

 

 

El Tormes y sus afluentes señorean la Tierra de Alba y bañan los pies de la elevada Ledesma.

 

La Tierra de Alba se enorgullece de sus iglesias mudéjares y de restos de castillos.

 

La tierra de Peñaranda, la más oriental, tiene acuíferos extensos y en Los Lavajares la laguna esteparia ofrece vistas espectáculares de aves.

 

 

La Villa Condal de Ledesma se eleva sobre un promontorio granítico al lado del Tormes, conserva lienzos de murallas y un verraco que da fe de que pasaron Vetones antes que romanos para los que ya fue Bletisama.

 

Arcos, palacios, escudos grabados en dinteles, conventos, iglesias, casas señoriales, rincones recoletos,  la villa nos ofrece un mirador único sobre su tierra, entre dehesas, arribes de ríos y alcornoques, sin olvidarnos de sus puentes sobre el  Tormes.

 

En su cercanía los Baños de Ledesma proveen de ocio y salud al visitante.

 

 

 

El Casco Antiguo de Peñaranda de Bracamonte está declarado  Conjunto Histórico-Artístico en torno a sus tres plazas sucesivas: la de Martínez Soler, la de la Constitución y la de España, algunos de sus espacios son porticados y destacan varias iglesias, casas señoriales y el convento de las Carmelitas.

 

Peñaranda es conocida por el buen comer, destacando el tóstón, el cochinillo al horno.

 

Tierra de buena harina sus dulces siguen el calendario festivo: las flores y los huesillos, en Carnavales; los bartolillos, en Cuaresma; los buñuelos de viento y los huesillos de santo, por Todos los Santos; y las rosquillas de anís, de todo el año.

 

 

Alba de Tormes, conocida al menos por tres motivos, la opulencia histórica, que llega hasta nuestros días, de la Casa de Alba,  la vida de Santa Teresa de Jesús que fundó allí un convento y es donde reposan sus restos, y sus alfares.

 

Su patrimonio arquitectónico también le ha conferido el título de Ciudad Patrimonio Histórico. Descubrir y saborear este legado resulta ahora más fácil gracias a una nueva señalización turística, que da forma a la Ruta Urbana del conjunto.