Arribes del Duero


El Gran Cañón Salmantino

 

Las Arribes del Duero nos asombran, es El Gran Cañon Europeo, los fiordos de Castilla y León, para Unamuno era “El paisaje agreste más bello de España”

 

También llamada Ribera, Arribes, Arribas, Arribanzos  son vocablos pertenecientes a la casi olvidada lengua leonesa que hoy  perdura en estos parajes  y se refieren a las casi verticales laderas excavadas por los ríos Agueda, Duero, Huebra, Tormes y Uces que dejan a las aguas discurriendo por el fondo del valle creando los paisajes tan característicos de Las Arribes del Duero.

 

Este bello y abrupto paisaje modelado por el  encajonamiento de los cursos de agua en zona granítica es compartido entre las provincias españolas de Zamora,  Salamanca y la vecina Portugal. Siendo el río la frontera natural, “la Raya”. A cada lado de la Frontera por su importancia natural y paisajística se sitúan dos Parques Naturales y en 2015 la zona transfronteriza ha sido declarada como Reserva de la Biosfera Tranfronteriza de la Meseta Ibérica.

 

 

Debido a su orografía, a los numerosos ríos que la recorren, es una de las zonas de mayor potencia hidroeléctrica de la península Ibérica: son los llamados Saltos del Duero, las presas de Aldedávila y Saucelle. También a su geomorfología  se debe la existencia de un microclima claramente mediaterráneo donde se cultivan vid, olivo y florecen cada año almendros y naranjos.

 

 

Todos sus pueblos se sitúan en la parte alta y se han habilitado numerosos miradores colgados sobre el río para contemplar el sobrecogedor paisaje que se abre en escarpadas pendientes hacia el fondo donde discurren las aguas. Sus pueblos mantienen su arquitectura popular singular. La típica casa riberana tiene fachada de pared única, encalada o con la mamposteria de piedra vista. Del segundo piso, sobre la puerta de entrada sobresale el balcón lleno de colorido por las macetas. Junto a la puerta el “poyo”  anima a sentarse al visitante.

 

Los poblados creados por Iberdrola, el del Salto de Aldeadávila y el del Salto de Saucelle, para albergar a los trabajadores los años de la construcción de las presas, son una exquisita rareza, se encuentran en cotas más bajas que el resto de pueblos y han sido cuidados con detalle.  El paisaje que circunda los poblamientos está lleno de chozos de pastores y de cortinas, fincas de aprovechamiento agrícola y/o ganadero que están delimitadas por característicos muretes de piedra.

 

Varias son las cascadas que asombran en tierras salmantinas como el del Pozo de Los Humos, donde el río Uces se abalanza en un desnivel de más de 40m formando una impresionante cascada entre desfiladeros y exuberante vegetación.

 

 

De la Ribera, de las Arribes, sus quesos, sus vinos, su aceite, con denominaciones de origen por su gran calidad. De los arribes, sus fiestas, sus toros, encierros y danzas. Sus viajes en barco y cruceros para dejarnos llevar mientras observamos la solemnidad de los escarpes en las orillas.

 

 

Las Arribes de Duero son la raya húmeda que compartimos, donde el Duero se hace navegable y el benéfico clima nos hace sentir lejos de los extremos de las tierras meseteñas. Parece que no estemos en Salamanca, a veces parece que no estemos en España ni en Portugal.