Cultura de Salamanca


Salamanca, diversa en naturaleza y paisaje, lo es también en cultura, reflejo de los mismos.

 

La existencia de la Via de la Plata, camino pre-romano, antes que Calzada romana, permitió un trasiego constante de gentes y mercancías.

 

También la trashumancia de ganados,  con un verdadero dédalo de cordeles y cañadas en la provincia, permitió desde muy pronto estos contactos entre diferentes pueblos y culturas de norte a sur y de este a oeste.

 

Los Charros, sus vestimentas y sus bailes, recios y tranquilos, nos hablan de la riqueza que propiciaba el cuidado de las cabañas ganaderas de reses bravas, son los propietarios de las dehesas.

 

El Charro es un vaquero de a caballo, con botos camperos, zajones, fajas y La Charra es una mujer ornamentada con la riqueza de los tejidos bordados, cargada de joyería de oro, abigarrada, cubierta con su poder económico.

 

 

Otras indumentarias típicas se reparten por la provincia, en su mayoría menos ostentosas en cuanto a la joyería, excepto, quizás el Traje de Vistas de la Alberca.

 

Es aquí donde la mujer va prácticamente protegida, pues esa era la función de la joyería de plata, coral , azabache que lleva en la pechera y en brazaletes y hombreras, por sartas y sartas de collares, dijes, aljófares, cruces. Es la belleza que protege, cargada de simbolismo.

 

 

En la bella villa de Mogarraz se sitúa La casa de las Artesanía de la Sierra de Francia, un  pequeño Centro Temático que nos acerca a la rica artesanía que aún perdura. En La Alberca también existe un pequeño museo dedicado al traje.

 

En la Sierra de Francia también nos espera un tesoro etnográfico vivo y en evolución aún.

 

El bordado Popular Serrano cuyo abigarramiento y colorido nos habla del “horror vacui” de descendencia oriental así como muchas de sus figuras más representativas: claveles y granadas, leones, dragones, pájaras, palomas, representados todos con collarines por la prohibición musulmana de representar lo vivo.

 

 

La historia de sus gentes y sus vicisitudes se siguen reflejando en la cultura, en los trajes típicos de la provincia se conservan rasgos de lo que fue el Reino de León.

 

Para las mujeres es la utilización del “dengue” prenda en forma de aspa que cruza el pecho de la mujer. En las comarcas donde no se da, este se sustituye por un pañuelo que va atado a la espalda. Ellos utilizan chalecos abotonados y botas, pueden cubrirse con sombrero, y llevar la capa bejarana o charra.

 

De tradición leonesa también son los instrumentos y bailes típicos: dulzaina, flauta de tres agujeros o charra y el tamboril.

 

El “panderu cuadrau” se conserva en Peñaparda. Entre las danzas se conservan “las danzas de paloteos” bailadas al son de de la flauta y el tamboril como en  Cespedosa de Tormes, Miranda del Castañar o Saucelle. 

 

En cuanto al Baile de la Bandera, típico de la zona de Arribes, conmemora algún tipo de suceso bélico en el que el danzante da infinidad de giros a la bandera, como en Hinojosa de Duero.

 

El Botón Charro convertido hoy en emblema de la provincia, pieza de filigrana única, hunde sus raíces, según algunos estudiosos, en símbolos solares célticos de pueblos pre-romanos que incluso subsisitió a la dominación musulmana y la repoblación que sufrieron estas tierras.

Reducido a ámbitos estrictamente rurales en el S.XVII  parece cobrar relevancia como elemento distintivo del sentir y ser salmantino.

 

La joyería, orfebrería, platería y orivería (de origen portugués esta última)  en forma de filigrana ha adquirido fama de excelencia tanto a nivel nacional como internacional.

 

 

Siendo Salamanca rica en productos de gran calidad como los embutidos, el jamón serrano, el chorizo cular, el hornazo no solo charro, el aceite, dispersos por zonas, encontramos centros temáticos que nos explican su elaboración tradicional.

En la Casa Chacinera de Candelario, encontramos como la arquitectura popular fue amoldando su hogar a sus actividades.

 

13 municipios de la provincia, además de la ciudad, han sido catalogados como Conjuntos histórico Artísticos, 8 de ellos en las Sierras Salamantinas.

 

Numerosas festividades de orígenes célticos paganos, cristianizadas, se dan por toda la provincia.

 

La Noche de San Juan, los “antrujeos” o carnavales, el Carnaval del Toro en ciudad Rodrigo dicen que el más antiguo de España, las Aguedas, Las Candelas, los mayos, Las Charradas de Ciudad Rodrigo , el corpus de Béjar con sus hombres de musgo, la Loael marrano de San Antón en la Alberca, la Boda típica de Candelario

 

Los Candiles de Miranda del Castañar, los ramos de navidad, los calboches donde se asan las castañas, y numerosas romerías en ermitas diseminadas por el espacio.

 

Muchas de estas festividades han sido declaradas de Interés Turístico Regional o Nacional.

 

 

Visitar Salamanca es un placer para los sentidos. Visitar Salamanca en sus fiestas hace que la experiencia sea aún más enriquecedora, y nos adentra en el sentir de estos pueblos de larga tradición y cultura.