El Abadengo


 En el Abadengo, tierras del Abad, pervive  un rico y extenso patrimonio histórico, artístico, monumental y cultural.

 

 

Territorio Vetton, sobre él  tuvieron lugar las luchas entre los reinos, unas veces de León y luego de Castilla con la vecina Portugal, y el territorio formó parte ora de unos y ora de otros.

 

Los castillos-fortalezas  de San Felices de los Gallegos y de Sobradillo son testigos de estas luchas. Iglesias, ermitas, antiguos monasterios, conventos, cruceros de piedra,  palacios y casas señoriales, y las mencionadas  fortificaciones jalonan el territorio.

 

Suele admitirse que El Abadengo deriva su nombre de que Lumbrales, capital de comarca, y su tierra, habían pertenecido a Los Templarios que tenían aquí un Abad. Cuando desaparece la Orden del Temple pasaron a depender del obispado de Ciudad Rodrigo.

 

 

La mitad sur tiene un paisaje ondulado que va decreciendo según nos acercamos al Río Agueda.

 

La mitad norte, más accidentada por el encajonamiento del Duero, obliga a sus afluentes Huebra y Camaces  a encajarse en el terreno con escarpadas laderas y profundos cañones se encuentra ya en el Parque Natural de Los Arribes del Duero.

 

Extensos bosques de robles, quejigos, endrinos y encinares, junto con los olivares, almendrales y la pureza cristalina de sus aguas salvajes, convierten al Abadengo en una reserva vegetal y faunística debido a la bondad del clima por su menor altitud frente a la meseta.

 

El Castro de las Merchanas, Vettón y luego romano nos hace vislumbrar su historia antigua, con sus piedras hincadas para evitar el asalto de las caballerías.

 

 

El Puente de los Franceses nos asombra con su gran magnitud, pero sin duda no podemos dejar de visitar una de las mayores obras de ingeniería del S. XIX en Europa: la línea férrea de Salamanca a Oporto.

 

En esta magna obra de ingeniería,  miles de obreros tuvieron que oradar en la roca 20 túneles y salvar los desniveles del terreno con nueve puentes, sobre todo en el tramo final de La Fregeneda.

 

 

El impactante paisaje que contemplamos se encuentra entre laderas, cascadas y accesos escarpados.

 

Los ríos y sus afluentes componen esta hermosa zona repleta de bosques y encinas, olivos, donde la riqueza fluvial es incomparable así como la reserva natural de múltiples especies junto a todo un deslumbrante patrimonio histórico.