Pueblos de la Sierra de Francia


Seis pueblos, los seis conjuntos históricos, son las villas singulares de la Sierra de Francia.

 

 

Maravíllate adentrándote en la experiencia de conocer estos seis Conjuntos Histórico-Artísticos situados en el sur de la provincia de Salamanca, en la Sierra de Francia y que son referente de su cultura, arquitectura, historia y tradición. 

 

Piérdete por sus calles disfrutando de sus sorprendentes trazados, su característica arquitectura que te llevará a otras épocas, a los tiempos de nuestros abuelos y bisabuelos, familias enteras enredadas con la historia, antiguas tradiciones que se desprenden de sus balcones, sus paredes, sus piedras, los escudos de armas que aún pueden verse velando la entrada en algunas de sus puertas y fachadas.

 

Déjate seducir por sus gentes, ellos son la prueba viviente de su cultura transmitida de generación en generación y que espera a ser compartida con aquellos que estén dispuestos a escuchar.

 

Viejas historias y leyendas aguardan al viajero que las busque y las sepa encontrar detrás de los lugares más insospechados: entre las piedras de sus murallas, antiguos nombres casi olvidados, tradiciones que llegan hasta nuestros días pero que esconden más de lo que parece.

 

No más de 10 Km separan estos pueblos reunidos en el interior de la Sierra de Francia que ofrecen una experiencia única para el que quiera conocerlos. Y para los más aventureros están conectados por diversas rutas donde el arte y la naturaleza se funden para ofrecerte una travesía inolvidable.

 

Seis Conjuntos Histórico-Artísticos de la provincia, son seis pueblos con raigambre  histórica y encanto popular, donde se percibe como los caseríos se han ido amoldando al terreno y se escurren ladera abajo desde las cumbres, unos, otros se alzan en promontorios desde donde contemplar la belleza del territorio.

 

Enlazándolos están las llamadas Rutas con Arte de la Sierra de Francia.

 

Es un viaje por los llamados pueblos de la tramonera, de casas sujetadas por madera, adobe y piedra y de mucho sentido común, sentido práctico y depurado conocimiento de su tierra y su clima.

 

 

Si comenzáramos por La Alberca, su plaza mayor de floridos balcones con el rollo, crucero, fuente y soportales nos sabe conocida, y es porque fue el primer pueblo al que se declaró Conjunto Histórico Artístico allá por la década de los 40 del siglo pasado.

 

Pero la Alberca es más que su plaza de postal, merece la pena recorrerla por debajo de los aleros de sus casas. Desde aquí a 13 kilómetros tenemos la Peña de Francia, en su cima el Santuario Mariano más alto del mundo, una Hospedaría y miradores hacia vistas privilegiadas.

 

Desde aquí también podemos dirigirnos al Valle de Batuecas y recorrer los senderos que nos llevan a la Cascada del Chorro o a los abrigos de pinturas rupestres. También de La Alberca parte el Camino de las Raíces, uno de los Caminos de Arte de la Naturaleza que recorren la sierra. Sus 9 kilómetros no tienen dificultad y se completan en unas tres horas.

 

 

San Martín del Castañar  situado a los pies del río Francia sobre un cerro es un pueblo de gran belleza que aún conserva su arquitectura popular pero también cuenta con interesantes  casas blasonadas.

 

Entre los lugares de obligada visita destacamos su Iglesia en la que se entremezclan detalles góticos, mudéjares y barrocos, junto a ella las ruinas de su Castillo del s. XV, en el que se haya hoy El Centro de la Reserva de la Biosfera.

 

Callejear por sus calles, pararse en el corazón del pueblo, la plaza con la fuente y los pórticos o dirigirse hacia el parque, un lugar con un encanto especial. 

 

Entre castaños y bancales de olivos discurre El Bosque de los Espejos, el Camino del Arte que une San Martín del Castañar, Sequeros y Las Casas del Conde.

 

 

Su enclave natural y su fisonomía popular convierten a Sequeros en uno de los pueblos más bonitos de la Sierra de Francia.

 

Lugares de obligada visita son su Iglesia dedicada a San Sebastián, la Emita del Humilladero, el Paseo de la Llanada o el Mirador de La Cruz  el mejor lugar para asomarse a la Sierra de Béjar-Candelario.

 

 

Miranda del Castañar es otro de esos pueblos de la sierra de Francia que derrochan encanto, incluso antes de llegar a él, porque está rodeado por frondosos castaños.

 

A los pies del río Francia, en sus laberínticas calles medievales asoman casas y casonas con escudos de piedra y misteriosos pasadizos. Si su plaza de toros cuadrada presume de ser una de las más antiguas del mundo, el castillo es un privilegiado observatorio sobre la villa y su muralla que evoca a tiempos pasados.

 

El Camino de los Prodigios, que une esta localidad con Villanueva del Conde es un circuito de 10 kilómetros de dificultad baja.

 

 

Bella localidad, Mogarraz,  para muchos, la que guarda lo más serrano en la arquitectura popular. Situada sobre un altozano, además de Conjunto Histórico-Artístico fue Premio de Turismo en 1992, conservando su estructura medieval apreciable en el recorrido de sus calles.

 

Ente el rumor del agua de sus catorce fuentes, rincones tan bonitos como el de Mané y entre sus monumentos, la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de Las Nieves y la Ermita del Humilladero.

 

Mogarraz es hoy una galería de arte donde los rostros de los vecinos nos miran desde las paredes gracias a la exposición “Retrata2”. También en la villa se puede visitar la Casa de las Artesanías, un recorrido por los oficios artesanos-artísticos de la Sierra de Francia.

 

El Camino del Agua es un paseo circular de 7 kilómetros que comienza y acaba en esta localidad y va descubriendo seis instalaciones artísticas en unas dos horas de recorrido fácil.

 

 

Villanueva del Conde es el último pueblo declarado Conjunto Histórico-Artístico de la Sierra de Francia. Sus casas, de tramón y granito, están dispuestas alrededor de las huertitas, a las que se accede por unos curiosos pasajes y callejinas.

 

Esta disposición, de la quedan pocos ejemplos en España, de un urbanismo que defiende el alimento, es una de las razones que le ha motivado su declaración, entre otras.

 

Tomate tu tiempo, disfruta de unas merecidas vacaciones, dedícate a adentrarte en estos pueblos, en su cultura, en sus calles y callejas, para mezclarte con su gente. Sumérgete entre su exuberante vegetación y sorpréndete con las obras de arte diseminadas en el territorio.

 

 

Mapa de los seis pueblos

 

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