Sierra de Béjar


El Techo Blanco de la Provincia

 

Perteneciente a la Reserva de la Biosfera de la Sierra de Béjar y Francia, la sierra de Candelario o Béjar es un impresionante Parque Natural. 

 

Las nieves adornan sus cumbres casi todo el año y pueden divisarse en el horizonte desde gran parte de las tierras salamantinas.

 

 

Se trata de una zona de alta montaña, muy diferente al escalón que supone frente a la meseta la Sierra de Francia. Su fisonomía, su clima, sus pueblos y tradiciones, tienen un sabor especial, austero, recio, montañés.

 

La Calzada de la Plata la atraviesa, también las Cañadas Reales de trashumancia, sus cordeles  y coladas hacen un dédalo de caminos que en su momento fueron un corredor cultural por el oeste de España.

 

Hielos, nieves, aguas, que acumulados en las alturas se deslizaban y deslizan por los valles. Paisaje agreste donde el agua en tiempo de deshielo resuena en cada recodo.

 

En invierno las cumbres nevadas de la Sierra de Béjar y Candelario se vislumbran en el horizonte como un farallón blanco desde el llano charro.

 

La estación de Esquí de La Covatillla es un nuevo elemento de disfrute para los aficionados al esquí mientras que en la parte más baja de las laderas se nos ofrece una exuberante vegetación.

 

 

El río Cuerpo de Hombre se va abriendo paso por la comarca atravesando sus núcleos más importantes, sus tres Conjuntos Históricos Artísticos hasta que rinde sus aguas en el Alagón, ya casi en Extremadura.

 

La cabeza de la comarca, la ciudad de Béjar, acostada en una ladera, casi colgada, musulmana, judía y cristiana, guarda celosamente su rico patrimonio entre sus murallas árabes y  a su alrededor se despliega la belleza de un entorno de montaña.

 

 

Las rigurosas condiciones climáticas han condicionado la arquitectura popular compuesta por edificaciones donde el granito, en sillares, en dinteles y jambas sirve de asidero a la casa en perfecta adaptación al medio físico y a la explotación agro-ganadera.

 

Como en La Villa de Candelario, de la que también recibe el nombre esta sierra. Sus casas chacineras, calles empinadas y estrechas, serpenteantes, por donde discurre el agua por las regaderas con un murmullo continuo y reconfortante.

 

Sus muchas fuentes y una naturaleza que te conmueve nada más salir de su casco, por cualquier camino o carretera nos ofrece además un tesoro gastronómico, el chorizo cular, y otros embutidos.

 

Dentro de esta comarca también Guijuelo se beneficia de la bondad climática como secadero, accediendo a la denominación de origen de “Jamón de Guijuelo” que abarca , en realidad, a la cabaña del cerdo de los alrededores.

 

 

Mucho y variado por disfrutar y ver, oficios tradicionales que se conservan como la cestería del castaño o la alfarería, pueblos de raigambre señorial y otros más modestos pero no menos bellos.

 

La sierra de Béjar permite recorrerla por sus numerosos senderos señalizados en sus partes más bajas, de manera tranquila y sosegada, también permite los más arriesgados deportes de montaña ascendiendo a las nubes del frío con espectaculares paisajes.