Sierra de Francia


El Jardín Salvaje de Salamanca

 

La Sierra de Francia es un enclave único, se trata de una sierra hundida, creando un espacio con un microclima especial donde los pueblos otean horizontes en sus fortalezas.

 

Desde Miranda del Castañar, cabeza del Condado de Miranda, o Monleón desde donde el romance de “Los Mozos de Monleón “se ha hecho parte de la cultura popular de toda España, recordándonos la importancia que en estas tierras tenían y siguen teniendo, las corridas de toros.

 

Son  numerosos los valles que descienden hacia las aguas, con una vegetación exuberante que nos permite hallarnos en otro sitio, popularmente en ”batuecas” y el Valle de las Batuecas aquí se encuentra.

 

Los arroyos y ríos al fondo de los valles se desplazan sobre los pedregales bajo bosques galerías creando espacios propensos a las leyendas….y las aguas se remansan a veces creando espectaculares piscinas naturales, piélagos de aguas límpidas.

 

 

Guarda una rica cultura hecha de siglos y trashumancia de gentes desde que los reyes de León repoblaron la zona. Tierra de tornadizos, de judíos, de mozárabes y mudéjares.

 

Luego tierra de conversos y cristianos que hubieron de pregonar su raigambre cristiana en los dinteles de sus viviendas labrando en ellos símbolos cristianos como en los pueblos que son Conjuntos histórico Artísticos que son cinco en la comarca.

 

Callejear por sus calles empinadas, siempre empinadas, bajo los aleros de los balcones que en algunos sitios, presumibles juderías, casi se tocan de pared a pared.

 

Sentarse en algún poyo al lado de una exuberante hortensia y una empinada escalera de piedra que da acceso a la casa nos traslada de pronto a otra época.

 

 

Su aislamiento en los últimos siglos, por lo intrincado del terreno, ha permitido conservar sus tradiciones y sus oficios-

Así veremos el trabajo de orives y plateros, alabarderos, zapateros de bota salmantina y zapato ornado o  madera tallada.

 

De las manos de sus mujeres, salieron y salen,  exquisitos trabajos: el bordado popular serrano, lleno de colorido, de formas vegetales o zoomórficas , una rica y variada  iconografía orientalizante.

 

En días de fiesta La Sierra  de Francia, se viste con sus trajes y joyas, de oro, o plata jamás mezclado, porque no se trata de vestir el lujo sino de ostentar, como dice Carlos Piñel, etnólogo salmantino, “una belleza que proteje” en cada una de sus piezas.

 

Muchos son los momentos de compartir su festividad en autos sacramentales, romerías, ofertorios, subidas y bajadas en procesión de vírgenes y cristos de iglesias a ermitas y viceversa, y fiestas patronales.

 

Entonces, y solo entonces, veremos colgando como pendones de los balcones, las colchas y manteles cuajadas del bordado serrano y sus gentes vistiendo los más llamativos trajes tradicionales, donde destaca el Traje de Vistas de La Alberca.

 

 

Situada en zona mediterránea sus diferencias de altitud sus umbrías y solanas crean a cada paso microclimas.

 

Entre los recodos de los caminos y carreteras sinuosas, el paisaje se cubre de bosques de rebollo con acebos, serbales, arce menor y castaños.

 

Bosques de tejos, madroños, durillos, lentiscos, enebros y algún almez, entre pinceladas blancas de la jara se asoman en las curvas junto a las terrazas cultivadas, los bancales.

 

Los “pareones” como aquí los llaman, hechos hace ya siglos a piedra seca para sostener la tierra en las laderas, para plantar árboles frutales, viñedos y olivares, destacando los cerezos que en primavera hacen un mar de flores.

 

La tierra es rica en caldos, aceite, embutidos y jamones. Sus pueblos se estiran en laderas, con calles estrechas y empinadas y es fácil encontrar bodegas en casi todos ellos, donde sus dueños te invitan a la sombra y algún sorbo de su caldo de cosecha.

 

 

De pueblo a pueblo las curvilineas carreteras nos van desentrañando los paisajes de esta Sierra de Francia, pero de pueblo a pueblo también existían senderos que recorrían los corretajeros, alcabaleros y trajineros-

 

Hoy estos caminos han sido recuperados para disfrute de todos, con sus más de 20 rutas catalogadas de pequeño recorrido, y algunas que seguro nos contará el paisano que nos encontremos.